¿Estamos volviendo a los años 50?
- Roberto Revuelta San JuliƔn
- 9 abr 2025
- 2 Min. de lectura

La (re)humanización de las polĆticas de RRHH en la gran industria
En las últimas décadas, los departamentos de Recursos Humanos han estado marcados por tendencias como la digitalización, la gestión por competencias, la inteligencia artificial o la obsesión por el rendimiento. Sin embargo, en medio de toda esta modernidad, algunas grandes industrias estÔn rescatando prÔcticas que, aunque se presentan como innovadoras, en realidad tienen un sorprendente aire retro.
SĆ, hablamos de iniciativas como facilitar el acceso a la vivienda de las personas que trabajan en la organización, ofrecer formación interna desde el primer dĆa, crear entornos autosuficientes alrededor de los centros de producción o impulsar programas de conciliación que van mĆ”s allĆ” del horario flexible.
De vuelta al pasado⦠¿o hacia el futuro?
Durante buena parte del siglo XX, muchas industrias en EspaƱa construyeron viviendas cercanas a las fĆ”bricas para alojar a sus plantillas. Las conocidas ācolonias industrialesā, como las de CataluƱa o Asturias, fueron comunidades completas: fĆ”brica, viviendas, escuela, iglesia, economato, incluso espacios de ocio.
En Cantabria, empresas como Nueva MontaƱa Quijano impulsaron proyectos similares desde finales del siglo XIX, como las viviendas de la calle San Benito (1883), y mƔs adelante, barriadas como el Grupo Santiago (1954), con 80 viviendas para su personal.
Estas acciones respondĆan a una lógica paternalista: cuidar a las personas empleadas era cuidar el negocio. Pero tambiĆ©n generaban un vĆnculo de dependencia fuerte, donde la empresa era casi el Ćŗnico referente vital. Con el paso del tiempo, este modelo se fue abandonando. La globalización, la deslocalización de la producción y una cultura empresarial mĆ”s centrada en resultados inmediatos dejaron de lado esa visión integral de quienes trabajan en la organización.
¿Y ahora qué estÔ pasando?
Lo curioso es que, en los Ćŗltimos aƱos, algunas grandes compaƱĆas estĆ”n recuperando parte de ese espĆritu. Pero lo hacen con un enfoque renovado, mĆ”s estratĆ©gico y con un envoltorio de modernidad:
Programas de bienestar que incluyen asistencia psicológica, actividad
fĆsica y asesoramiento financiero.
Planes de ayuda a la vivienda, especialmente en zonas industriales
remotas.
Centros de formación propios, donde las personas se preparan antes
incluso de incorporarse oficialmente.
Comunidades internas donde se promueve el sentido de pertenencia,
la cooperación y la cultura compartida.
Un ejemplo actual es el de Galletas Gullón, que ha firmado un acuerdo con una inmobiliaria para facilitar el acceso a la vivienda a su plantilla, ofreciendo ventajas exclusivas en compra y alquiler. AdemÔs, la Junta de Castilla y León ha anunciado un plan para construir mÔs de 800 viviendas públicas en Aguilar de Campoo, una iniciativa impulsada por la expansión de la empresa y la necesidad de dar respuesta al crecimiento poblacional en la zona.
Reflexión final
ĀæEstamos volviendo a los aƱos 50? En cierto modo, sĆ. Pero tambiĆ©n estamos haciendo algo distinto: recuperar lo que funcionaba del pasado, adaptĆ”ndolo a un contexto donde el bienestar, la sostenibilidad y el propósito estĆ”n en el centro de la estrategia empresarial.
Como profesional de los Recursos Humanos, no puedo evitar ver esta tendencia como una oportunidad: la de volver a poner a las personas en el centro, no solo como recurso, sino como motor del futuro. Y eso, mÔs que un retroceso, es una evolución necesaria.
